miércoles, 10 de febrero de 2010

El guardián entre el centeno

Mientras escribo estas líneas, cientos de columnistas alrededor del mundo llenan las páginas de opinión de los periódicos alrededor del mundo, la reciente muerte de J. D. Salinger. Al momento de su deceso Salinger tenía más de 45 años sin publicar y cerca de 30 de no dar entrevistas.

Leer El guardián entre el centeno es un paseo por las partes más oscuras de la vida en Estados Unidos, personalmente a momentos amaba la actitud del personaje, Holden Caulfield, y al siguiente lo odiaba completamente. El personaje principal del libro, durante toda la lectura es posible sentir una inmadurez perpetua y una inclinación hacia la adolescencia, posiblemente eso haga que por momentos el lector se identifique con el personaje y en otras, choque completamente.

La actitud de Caulfield es también de una insatisfacción perpetua, es un hombre que no encuentra en el fondo sentido a lo que vive, es alguien que critica todo el tiempo pero que no ofrece ninguna solución para salir del marasmo en que se encuentra.

También podemos rastrear ese desinterés hacia la vida en los encuentros que tiene con varias personas. La ocasión que por cuestiones ajenas a él, la mama de uno de sus compañeros del colegio, la señora Morrow, se sienta a su lado durante un trayecto en tren. Holden es claro en cuanto a los sentimientos que tiene hacia su compañero de escuela Ernest, pero ya que la madre es bien parecida, mantiene una conversación con ella. Sin necesidad alguna Caufield comienza a mentir durante la conversación, dice llamarse Rudolf Schmidt nombre del conserje de la escuela, y de esa forma continua mintiendo a lo largo de toda la conversación; podemos decir que gracias a las mentiras Holden crea una vida inexistente, pero que resulta más atractiva para su compañera de viaje.

Aunque el último capítulo de novela que deja una clase de incertidumbre, ya que Holden solo comenta que está en un sanatorio y que uno de los doctores no deja de preguntarle si se aplicará en la escuela cuando regrese el Septiembre próximo. Es en este capítulo donde podemos observar que Caufield en verdad si se interesaba por las personas con las que interactuaba, ya que admite que inclusive extraña a Stradler y Ackley.

Es preciso aclarar que mucha de la fama del libro se debe al asesino de John Lennon, Mark David Chapman. Al llegar a la escena del crimen los policías encontraron a Lennon desangrándose y a Chapman sentado leyendo una copia de El guardián entre el centeno, que había adquirido temprano ese día.

El morbo y la curiosidad llevaron a muchas personas en todo el mundo a buscar dentro de las páginas del libro las razones que llevaron a Chapman a cometer el asesinato de, según sus propias palabras, su más grande ídolo.

J. D. Salinger fue contemporáneo de otras figuras literarias como: Norman Mailer, Truman Capote, Saul Bellow, Carson McCullers, Bernard Malamud, entre otros. Pero esta “competencia” no mello en la fama de Salinger; que por decisión propia se recluyó con su esposa e hija en Cornish, New Hampshire.

Cientos de artistas han declarado que la lectura de El guardián entre el centeno influyó en sus obras. Uno de los casos menos conocidos es el de Axl Rose, vocalista de la banda Guns and Roses, quien después de alcanzar el éxito su banda, decidió recluirse por más de 13 años para grabar el disco Chinese Democracy, el cual contiene el track Catcher In The Rye, homónimo del libro de Salinger.

Dentro del mundo del séptimo arte la influencia de Salinger puede ser rastreada en decenas de cintas. Desde rebelde sin causa, Taxi Driver, Annie Hall y El Resplandor.

Seguramente, si el señor Salinger continuara vivo, hubiera tomado como burla o sarcasmo los litros de tinta o bytes de computadora (depende del caso) que de han usado en su nombre, no es casualidad que huyera de la fama y del american way of life.

Por Rafael Paz

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