miércoles, 10 de febrero de 2010

Ese bello anuncio del Conasida


Sólo con tu pareja (1991) del director mexicano Alfonso Cuarón, es una de las obras cumbres de lo que mal llamamos “el nuevo cine mexicano” (después de aguantar años de ficheras, verduleras y mecánicos con nulo talento para la comedia, ¡Dios salve al Caballo Rojas!; cualquier cosa resultaba novedosa), pero eso no la exime de tener los mismo clichés y problemas que la mayoría de las cintas hechas durante esos años.

La trama gira en torno a Tomás Tomás (publicista, yuppie, clase mediero mexicano) que dedica la mayor parte de su vida a conquistar mujeres (al más puro estilo de Mauricio Garcés…. not) y obviamente a llevarlas a la cama. Interpretando por Daniel Giménez Cacho.

Con la colaboración en el guión de Carlos Cuarón (gracias a dios fue antes de Rudo y Cursi) la trama consiste en el intento de suicidio de Tomás, después de enterarse que contrajo el virus del sida, chistorete de una enfermera vengativa, desdichada por no recibir lo prometido por Tomás (el arrimón, pues) decide cambiar los resultados del examen y poner positivo en lugar de negativo.

Aquí es donde comienzan los verdaderos problemas, muy a pesar del gran talento de Alfonso Cuarón, al ser IMCINE (tiránico órgano gubernamental) el encargado del presupuesto de la cinta, provoca que todo el argumento tiene que basarse en lo políticamente correcto (contrario a lo que sucedió con Y tu mamá también).

De esta forma la película se torna previsible hacia la mitad (inclusive antes) la lección moral que sufre Tomás Tomás termina por ser su salvación, en lugar de ser condenarlo por su promiscuo comportamiento o continuar viviendo por el camino del mal (¡Fuck, yeah!) sin remordimiento alguno, Tomás es premiado con la monogamia y un matrimonio estable (además de una sexualidad responsable, como el anuncio de los condones nos informa). No olvidemos que los programas gubernamentales de control natal, si bien ya se practicaban anteriormente, en los 90 tomaron mayor fuerza a lo largo y ancho del país.

Uno de los puntos más rescatables de la cinta es la fotografía del cuatro veces nominado al Oscar, Emanuel Lubezki, a lo largo de todo el filme tenemos la oportunidad de visualizar por que Lubezki es considerado uno de los mejores (el mejor mexicano de los últimos 25 años me atrevo a decir) alrededor del mundo.

Otro punto flaco del filme, es la estructura en capítulos que presenta, con una frase “famosa” que enmarca lo que sucederá a continuación; el problema de estas separaciones es la ruptura en el ritmo de la edición (además de que por el color rosa mexicano contrastado con negro, esta de chingame la pupila).

En general la película es buena, (y para el nivel del nuevo cine mexicano es mucho decir) y le abrió las puertas del mundoa Cuarón, filmando despues desde Harry Potter y el prisionero de Azkaban, hasta su visión apocalíptica del fin de la humanidad en Niños del Hombre (con todo y cerdo de Pink Floyd incluido).

¿Mencione que Carlos Cuarón filmó Rudo y Cursi? Parece que eso del talento no fue para toda la familia.

Por Rafael Paz

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