sábado, 22 de mayo de 2010

Podcast Butaca Ancha programa 11


En esta nueva edición de Butaca Ancha comentamos varias noticias que han impactado al mundo del cine. Cannes fue testigo de la presentación de la nueva cinta de Alejandro González Iñárritu, Biutiful, la cual fue ovacionada por más de nueve minutos, además otro mexicano, Diego Luna también llevo su Abel y tuvo una buena recepción. Y para finalizar una mujer en Estados Unidos argumenta que quedo embarazada después de ver una película porno en 3-D, ¿será? No se pierdan el análisis de los estrenos para el fin de semana.

Con motivo del Aniversario de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, Butaca Ancha transmitirá un programa especial el próximo martes 25 de Mayo, no se lo pierdan estaremos hablando del maestro del suspenso, Alfred Hitchcock.

Conducido por: Rafael Paz y Alonso Díaz de la Vega
Producción: Rafael Paz

Vampire Girl vs. Frankenstein Girl: ¿Cine Absurdo?

Decía Alfred Hitchcock que el cine no debía basarse en la realidad ni tratar de recrearla, sino abordar situaciones que difícilmente, y probablemente nunca, se experimentarían en la vida diaria de cualquier persona alrededor del mundo. Es aquí donde el cine gore se inserta en el séptimo arte.

Para todo aquel que no tenga conocimientos sobre el cine gore, la definición más cercana sería: toda aquella película que muestre en pantalla sangre (a veces litros) ya sea de forma violenta o cómica, por favor no confundir con cine de acción o los slasher films que se dedican a hacer en Estados Unidos.

Yoshihiro Nishimura y Naoyuki Tomomatsu son dos japoneses que siguen la línea marcada por Lloyd Kaufman y su productora Troma. Kaufman es la mente maestra detrás de títulos como: Tromeo y Juliet (1996), Poultrygeist: Night of the Chicken Dead (2006), The Toxic Avenger (1984), etc.

Con estos antecedentes podremos imaginarnos el objetivo del filme Vampire Girl vs. Frankenstein Girl (2009), aquí no hay un guión, o al menos su construcción es lo último que importa, las situaciones más absurdas suceden y además esta lleno de chistes japonés, que cualquiera que haya visto al menos unos capítulos de alguna caricatura nipona logrará entender.

En su anterior entrega Tokio Gore Police (2008), la acción tomaba lugar en un hipotético Tokio controlado por un departamento de policía privado, el cual se encarga de detener a los “ingenieros”, mutantes genéticamente modificados que al perder alguna parte de su cuerpo esta se convierte en un arma, cabe aclarar que no importa que parte sea la mutilada.

Para Vampire Girl vs. Frankenstein Girl, Nidhimura y Tomomatsu centran la historia en un bachillerato y en su punto más básico podríamos decir que es una clásica boy meets girl, pero con la diferencia que la niña nueva es un vampiro que tiene varios milenios de edad.

Hasta aquí todo suena muy normal, inclusive algunos dirían que Crepúsculo (2008) contiene una historia similar, la gran diferencia descansa en que estamos hablando de los creadores de Tokio Gore Police, no de una novela con el único objetivo de aprovechar las hormonas decretadas en demasía por adolecentes calenturientas; si recuerdan esa cinta (_TGP_) la acción se tornaba a cada minuto mas absurda e irreverente, lleno de chistes idiosincráticos, como el de los cúteres y las adolecentes que se cortan las venas por diversión y deporte.

Pero contrario a TGP el humor y el sarcasmo no se logran de igual manera en Vampire Girl vs Frankenstein, ya que con el objetivo de resultar graciosos, los directores recurren a usar estereotipos llevados al extremo, como el grupo de adolescentes asiáticas que desean ser negras, inclusive, si eso se hubiera filmado en cualquier otra parte del mundo las oficinas de censura no lo hubieran permitido, gracias a Dios a los orientales no les molesta el ser un poco racistas.

Es obvio que la historia y todo lo que ocurre durante los 84 minutos de duración es un bello concierto de sinsentidos, me supongo que todo aquel que guste del cine realista, casi documental, no se tomara la molestia siquiera de ver una película gore. Les recuerdo que uno de los objetivos principales que tenia en mente el creador del cine gore, Herschell Gordon Lewis, era que con el uso de sangre y lo transgresor que resultaba para el espectador este nunca pudiera olvidar el espectáculo que acaba de contemplar.

Cumpliendo de esta manera una de las máximas del señor Alfred Hitchcock, el cine no es realidad, sino absurdo e inverosimilitud pura, la realidad esta en la vida diaria no en las salas de cine, solamente así podemos convivir en un salón de clases con una niña vampiro y otra señorita reconstruida a partir de cadáveres. Al final no suena tan absurdo, ¿verdad?

martes, 11 de mayo de 2010

Podcast Butaca Ancha programa 10



Butaca Ancha ahora también se escucha en Podcast. Arranca una nueva edición del festival cinematográfico más reconocido del mundo, Cannes, nosotros te damos todos los pormenores, además, los estrenos de la semana ¡No te lo pierdas! Conducción y producción: Rafael Paz y Alonso Díaz de la Vega. No olviden las transmisiones todos los martes a las dos de la tarde por Radio Séptien http://www.septien.edu.mx/septien/secciones/medios/radioseptien.html

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sábado, 8 de mayo de 2010

Intriga Internacional: Cine sin pretensiones



Hay muchas frases para describir las experiencias que se viven al ver y apreciar una película, recuerdo la primera vez que vi Los Pájaros(1963)de Alfred Hitchcock, tenía entre ocho y diez años, la película me impresionó pero no sentí terror, sino curiosidad y suspenso ante lo que veía.

North by Northwest (1959) es un claro ejemplo del cine que disfruto y que el señor Hitchcock se regodeaba haciendo, entretenimiento puro y sin mayores pretensiones que contar una historia manteniendo a la concurrencia al filo de sus butacas.

Como en todas las películas de Hitchcock podemos encontrar paralelismos y conexiones. Empezando por la actriz rubia, en este caso Eva Marie Saint, que al igual que en las demás cintas es parte medular y punto central del desarrollo del guión.

La acción no se detiene desde que terminan los títulos, el publicista Roger O. Thornhill (Cary Grant) se ve envuelto en una secuencia de imprevistos que lo llevarán a estar en un permanente estado de fuga.

Los efectos especiales utilizados durante los 131 minutos de duración son increíbles, aunque, quizá hoy en día ya no resulten tan apantallantes como en el estreno de la cinta. El paso del tiempo ha dejado atrás muchas de las técnicas usadas por el director, hoy en día una computadora y una pantalla azul son todo lo que necesitas para impresionar al público y si es en 3D ya estás del otro lado.

No es gratuito que uno de los personajes claves del cine en todo el mundo sea Hitchcock, la construcción de sus películas presentaba historias con varios “giros de tuerca”, que provocaban en los espectadores interés.

En Intriga internacional el personaje central es un hombre cualquiera que se sumerge en una red de mentiras, todo enmarcado por la Guerra Fría, donde cualquiera puede ser un aliado o tú peor enemigo. Esto es lo que provoca identidad, todos en cierto grado somos sospechosistas (así dicen en mi tierra), recelamos del lugar donde vivimos y de la gente que nos rodea, no podemos evitarlo somos seres humanos, recuerden Rear Window (1954).

Otra característica importante del filme es el uso de grandes sets en los cuales se desarrolla la acción, el principal simula una escalada en el Monte Rushmore (donde están las caritas de los presidentes) y esa es otra de las claves que guarda la filmografía de Hitchcock, logró ser un autor a pesar de someterse a los grandes presupuestos del sistema de estudios, que no es poca cosa.

Uno de los puntos más cuestionados de la cinta es el guión, aunque también es una de sus fortalezas. Ambivalencia pura, debido a lo común que resulta la historia, un inocente es acusado de algún acto que no cometió, es la misma trama de otras tantas películas de Hitchcock; El hombre que sabía demasiado (1934) y Los 39 escalones (1935) son los ejemplos más claros.

Pero sincerémonos un poco, a todos nos emociona Alfred Hitchcock, no por nada es el maestro del suspenso.

jueves, 6 de mayo de 2010

Norteado: Otro hijo de Carlos Reygadas

Norteado (2009) del cineasta mexicano Rigoberto Perezcano, se inserta desde el inicio de la película en lo que podríamos llamar las nuevas tendencias del cine mexicano, abunda el uso de tomas largas, actores con nula experiencia (pero de rostros muy carismáticos), humor accidental, etc.

Perezcano se une a la larga lista de directores que después de ver alguna cinta de Carlos Reygadas, deciden hacer lo mismo que él. Dentro de estos “autores del celuloide” podemos encontrar a Amat Escalante o Fernando Eimbcke, por citar algunos.

Obviamente toda esta nueva corriente del cine nacional se contrapone a la otra serie de directores que hace malas películas, de niveles menos pretenciosos que los de Reygadas, y que asemejan más una telenovela que un filme.

En Norteado, se nos narra la historia de un migrante oaxaqueño que ve frustrados sus continuos intentos por cruzar la frontera, cuando es atrapado por la migra y regresado a Tijuana, el destino lo lleva a encontrarse con un par de mujeres que atienden una miscelánea, con las cuales creará vínculos afectivos.

Los críticos dicen que la cinta es una gran comedia, que plasma el sentir de los migrantes y de la gente que vive en la frontera, al menos eso es lo que dicen.

Podríamos en efecto catalogarla como una comedia, pero sus chistes están construidos sobre lo meramente accidental de los diálogos, si esto fuera una cinta cómica, no encontraríamos espacios tan prolongados entre cada una de las situaciones graciosas, lo que me lleva a pensar que no estaban planeadas por el director.

Las actuaciones son sencillas, no hay un guión muy exigente y eso se nota, aunque por momentos esa misma sencillez provoca en el espectador largos periodos de aburrimiento, una cosa es ser sencillo y otra muy diferente, simplón, y creo que este es el gran pecado de la película.

A pesar de todas estas fallas, más que evidentes, la cinta en su conjunto funciona bastante bien, recomendable para todo aquel que inicia su recorrido en el bello arte del cine, seguramente se vera impactado.

Para los demás, sobre todo si han visto Estructuralismo, serán obvias las referencias y gustos del director (Chantal Akerman, por ejemplo), pero al igual que toda la filmografía de su gran maestro (Reygadas) Norteado termina por ser una película de una sola vuelta, no hay necesidad de una segunda revisada para entender de lo que se habla.

Si por otra parte andan buscando películas que traten el tema de los indocumentados, esta no es la mejor opción, mejor remítanse a Los tres entierros de Melquíades Estrada de Tommy Lee Jones o seguro hay algún documental en su tienda de videos donde traten el tema de manera un poco más real.

Sigo sin entender el porqué de tantas loas y alabanzas.

The Crazies: Es porcina, es porcina


Pido, antes de continuar, una disculpa a todo lector que ponga sus ojos en este texto, debido al título. Soy mexicano y especialmente chilango, por lo tanto, no pude evitar recordar el episodio de locura suscitado hace más de un año por la Influenza AH1N1 (originalmente llamada porcina).

Una vez concluida la disculpa, pasemos a lo que realmente importa, The Crazies.

Acabo de ver las dos versiones existentes, la primera de George A. Romero de 1973 y la más reciente del 2010.

Necesario es aclarar que a pesar de llevar el mismo nombre, son filmes completamente diferentes entre si, consecuentemente con esto el objetivo de Romero en la original de desdibuja y se pierde en el remake.

George nunca ha sido un director muy popular alrededor del mundo, muy a pesar de esto cuenta con una gran legión de admiradores en todos los rincones del planeta, además, la mayoría de estos sólo gustan del director por sus películas de zombies y por lo tanto lo descartan sus grandes aportaciones a la historia del cine en cuestiones de maquillaje y efectos especiales (muchos gustan de los filmes de zombies únicamente por que lucen chistosos).

Partiendo de esto, es innegable que Romero nunca ha hecho películas de terror sino de protesta. Con un análisis más profundo de su obra podemos observar grandes críticas a la sociedad mundial y norteamericana, por ejemplo en Dawn of Dead (1978) sub textualmente habla del capitalismo salvaje americano; en Martin (1977) el tema central es la juventud y su desenvolvimiento en una sociedad que rechaza a todo aquel que no se adapte.

The Crazies, no es la excepción a esto. Con el pretexto del esparcimiento de un virus que vuelve a todos los contagiados en seres violentos y psicóticos, Romero parte de ese tema para descalificar la actuación del ejército estadounidense ante una crisis viral.

La narrativa de la cinta se divide en varias historias, sin que ninguna predomine sobre las otras. Tenemos una joven pareja de enamorados, el creador del virus que erróneamente es enviado al pueblo y para finalizar, un mayor que su único merito por el cual es asignado a la misión es que se encontraba disponible y su muerte no afectaría el mando castrense gringo.

Es aquí donde el remake diluye la idea original de Romero. Breck Eisner (director) junto a Scott Kosar y Ray Wright (guionistas), decidieron que había que simplificar la trama del filme, así que de las tres historias originales sólo una sobrevive, (sí, adivinaron) los enamorados.

Eisner convierte su película en algo completamente previsible, síntoma característico del cine hollywoodense cuando se enfrenta a al terror o suspenso asiático, pero aquí el atentado es interno.

Cuando Romero filmo The Crazies, al igual que en casi todo su trabajo, carecía de presupuesto. Es por eso que los actores son malos, la escenografía es sencilla y gracias a las mascaras de gas, unos cuantos extras se convierten en un gran ejercito.

En la versión actualizada el presupuesto termina por atragantar al director, quien se enfoca en convertir a los agresivos habitantes del pueblo en criaturas más realistas.

Otro error gigantesco, que Breck Eisner y sus guionistas pasaron por alto, es que Romero utiliza la locura de sus psicópatas como metáfora del comportamiento humano hacia lo desconocido, no importando que la ignorancia se haya gestado en las entrañas de la humanidad.

En cuanto a la violencia en pantalla, en la original es un pretexto: jamás vemos que los infectados tomen el pueblo y lo quemen, tampoco sobrepasan a los soldados. En la actual el director utiliza la violencia con el objetivo de crear terror y suspenso, el buen gore no crea pánico ni angustia. Este sólo se logra con la correcta creación de una atmosfera, como lo podemos encontrar en clásicos del género: Psycho (1960), Repulsion (1965) o The Shining (1980).

Algo que me llamo mucho la atención es: si en el filme original el mayor encargado de la represión en el pueblo es negro (obviamente cumpliendo la cuota), en la versión reciente no recuerdo ningún personaje afroamericano y si lo hay, seguro es un extra asesinan apenas se asoma a la pantalla.

Al igual que muchos remakes, The Crazies (2010) nunca debió ver la luz del día, mejor le hubieran donado el presupuesto a Romero.

W.: Reivindicando al borrachín de la cuadra

Nunca he sido un gran fan del señor Oliver Stone, jamás he conectado con sus películas, aunque, no niego que algunas de ellas resulten bastante entretenidas, por ejemplo Any Given Sunday (1999).

W. (2008) es una biopic que trata de abordar la vida de George W. Bush, uno de los presidentes más controvertidos, no solo de EU, sino del mundo entero; muchos se preguntaran: ¿Por qué si no le gusta Oliver Stone, vio la película? Muy sencillo, curiosidad y antipatía.

Supuse en principio que Stone al ser una de las mentes más críticas (al menos eso me cuentan) de todo territorio americano, lograría exhibir a George Bush Jr. como el estúpido que es. Pero me equivoque.

El director nos muestra a un Bush (encarnado de manera indicada por Josh Brolin) desde que es un alcohólico adolecente universitario, su recuperación en alcohólicos anónimos, su vida marital y familiar, enmarcando todo en el periodo donde se decidió la invasión a Afganistán.

La gran decepción que causa W., me atrevo a decir, se debe a que al finalizar la cinta los espectadores esperaban más crítica hacia el descontento que un personaje de su talante ocasiona, pero no, contrario a todo esto termina justificándolo.

Creo que el filme es un punto intermedio (en cuanto a biopics se refiere) en la carrera de Oliver Stone, no llega a buena película como The Doors (1994), pero tampoco resulta un fiasco como Alexander (2004).

Quizá el mayor problema sea personal, me considero una persona de centro en cuanto a ideales políticos, pero en cuanto al señor Bush no tengo referencias para explicar cuanto me desagrada.

Debo agregar que la dirección de la cinta es buena, así como la elección del reparto: aunque eso sí, le hicieron un mega favor a Laura Bush poniendo a Elizabeth Banks en su lugar.

Josh Brolin como el ex presidente se roba el filme, pero, las escenas que muestran la sórdida parranda que fue la juventud de Bush se tornan inverosímiles ante la gran cantidad de arrugas que cruzan el rostro del actor. No es que tenga nada contra la edad, mas, los encargados del casting debieron poner más atención a este punto.

A resumidas cuentas W. no es una mala película. Si se es republicano, digo, no hay nada mejor que cuando alguien excusa al peor presidente de todos los tiempos (bueno es que en EU no conocen a * Vicente Fox*, porque si no, uff), diciendo que lo perdonemos: simplemente era borrachín y encontró a Dios, su padre nunca lo felicito por eso invadió Irak y para rematar, todo mundo le recordaba que Jeff Bush era más inteligente, pobre cuate.

lunes, 3 de mayo de 2010

Park Row: Fuller el periodista


Sólo alguien como Samuel Fuller, periodista antes que cineasta, sería capaz de plasmar en celuluiode las dificultades que enfrenta quien decide dedicarse a la antigua profesión del periodismo.

En Park Row, Fuller hace de los medios de información el principal protagonista y de Gene Evans, en su personaje de Phineas Mitchell, el ideal de lo que un periodista debe ser: implacable, incansable, intachable y congruente consigo mismo.

Phineas tiene que luchar desde su primera edición con toda clase de problemas; la falta de presupuesto para financiar su recien inaugurado periódico; la competencia que representan otros medios ya establecidos y que reaccionan recelosos ante el surgimiento de otra opción informativa o la falta de estímulos para continuar a pesar de lo rocoso del camino.

Quizá el único punto criticable de la película, obviando la escenografia de bajo presupuesto, es la inserción un tanto forzada, dentro del guión, de la relación melodramática que el personaje principal, Phineas, establece con su co protagonista, Charity Hackett.

Aunque por momentos Evans actúa de manera similar a Orson Welles en el Ciudadano Kane, logra junto con la dirección de Fuller que Park Row sea una gran cinta, disfrutable en todos los aspectos.