
Pido, antes de continuar, una disculpa a todo lector que ponga sus ojos en este texto, debido al título. Soy mexicano y especialmente chilango, por lo tanto, no pude evitar recordar el episodio de locura suscitado hace más de un año por la Influenza AH1N1 (originalmente llamada porcina).
Una vez concluida la disculpa, pasemos a lo que realmente importa, The Crazies.
Acabo de ver las dos versiones existentes, la primera de George A. Romero de 1973 y la más reciente del 2010.
Necesario es aclarar que a pesar de llevar el mismo nombre, son filmes completamente diferentes entre si, consecuentemente con esto el objetivo de Romero en la original de desdibuja y se pierde en el remake.
George nunca ha sido un director muy popular alrededor del mundo, muy a pesar de esto cuenta con una gran legión de admiradores en todos los rincones del planeta, además, la mayoría de estos sólo gustan del director por sus películas de zombies y por lo tanto lo descartan sus grandes aportaciones a la historia del cine en cuestiones de maquillaje y efectos especiales (muchos gustan de los filmes de zombies únicamente por que lucen chistosos).
Partiendo de esto, es innegable que Romero nunca ha hecho películas de terror sino de protesta. Con un análisis más profundo de su obra podemos observar grandes críticas a la sociedad mundial y norteamericana, por ejemplo en Dawn of Dead (1978) sub textualmente habla del capitalismo salvaje americano; en Martin (1977) el tema central es la juventud y su desenvolvimiento en una sociedad que rechaza a todo aquel que no se adapte.
The Crazies, no es la excepción a esto. Con el pretexto del esparcimiento de un virus que vuelve a todos los contagiados en seres violentos y psicóticos, Romero parte de ese tema para descalificar la actuación del ejército estadounidense ante una crisis viral.
La narrativa de la cinta se divide en varias historias, sin que ninguna predomine sobre las otras. Tenemos una joven pareja de enamorados, el creador del virus que erróneamente es enviado al pueblo y para finalizar, un mayor que su único merito por el cual es asignado a la misión es que se encontraba disponible y su muerte no afectaría el mando castrense gringo.
Es aquí donde el remake diluye la idea original de Romero. Breck Eisner (director) junto a Scott Kosar y Ray Wright (guionistas), decidieron que había que simplificar la trama del filme, así que de las tres historias originales sólo una sobrevive, (sí, adivinaron) los enamorados.
Eisner convierte su película en algo completamente previsible, síntoma característico del cine hollywoodense cuando se enfrenta a al terror o suspenso asiático, pero aquí el atentado es interno.

Cuando Romero filmo The Crazies, al igual que en casi todo su trabajo, carecía de presupuesto. Es por eso que los actores son malos, la escenografía es sencilla y gracias a las mascaras de gas, unos cuantos extras se convierten en un gran ejercito.
En la versión actualizada el presupuesto termina por atragantar al director, quien se enfoca en convertir a los agresivos habitantes del pueblo en criaturas más realistas.
Otro error gigantesco, que Breck Eisner y sus guionistas pasaron por alto, es que Romero utiliza la locura de sus psicópatas como metáfora del comportamiento humano hacia lo desconocido, no importando que la ignorancia se haya gestado en las entrañas de la humanidad.
En cuanto a la violencia en pantalla, en la original es un pretexto: jamás vemos que los infectados tomen el pueblo y lo quemen, tampoco sobrepasan a los soldados. En la actual el director utiliza la violencia con el objetivo de crear terror y suspenso, el buen gore no crea pánico ni angustia. Este sólo se logra con la correcta creación de una atmosfera, como lo podemos encontrar en clásicos del género: Psycho (1960), Repulsion (1965) o The Shining (1980).
Algo que me llamo mucho la atención es: si en el filme original el mayor encargado de la represión en el pueblo es negro (obviamente cumpliendo la cuota), en la versión reciente no recuerdo ningún personaje afroamericano y si lo hay, seguro es un extra asesinan apenas se asoma a la pantalla.
Al igual que muchos remakes, The Crazies (2010) nunca debió ver la luz del día, mejor le hubieran donado el presupuesto a Romero.