lunes, 5 de julio de 2010

Dos experimentos con Haneke

Michael Haneke es uno de esos directores de cine difíciles de analizar. Algunos llaman a su obra como suprema y definen el cine con sus películas. Otros, lo consideran un director algo sobrevalorado, lo cierto es que la Cineteca Nacional decidió hacer una retrospectiva de su obra y como buen cinéfilo acudí a la cita.

Mi elección fue Funny Games (1997), en realidad deseaba poder observar The White Ribbon (2009) pero sólo se podía ingresar con invitación y es obvio que yo no contaba con una, el por qué elegí Juegos Divertidos fue simple: había contemplado el remake americano y seguramente había diferencias entre uno y otro, a pesar de que las dos películas habían sido dirigidas por Haneke. ¡Error!

Grupo de experimento 1

Cuando vi Funny Games (2007) desconocía por completo quien era Haneke, en realidad compre boletos para película debido a la duración de
la misma, 111 minutos lo que ese día representaba la cantidad exacta de tiempo que podía perder en el cine.
Ingrese a la sala junto con otras 25-30 personas y después de un largo suplicio provocado por el cácaro la cinta comenzó.
Debo admitir que no me gusto, a pesar de eso quede impactado con lo que acababa de contemplar. Al final sólo quedábamos unas diez personas en las butacas (sin exagerar). Haneke lo había logrado.

El filme es una oda a la violencia sin sentido y un reflejo de la sociedad que regirá al mundo en unos años. Una generación de jóvenes empujados únicamente por la necesidad de sensaciones nuevas, no importa que estas provengan del internet o de asesinar a una familia de clase media.

Por aquellos lejanos días todavía no conocía a Jean Luc GODard, ergo cuando los personajes hablaban a la cámara quedaba anonadado, hasta ese momento el único personaje que había hecho lo mismo (al menos en las películas que había visto) era Ferris Bueller.

Los gestos de angustia y hastió enmarcados en los rostros de todos aquellos que abandonaron la sala eran un a favor del director, que sin duda alguna quería que los espectadores odiaran al par de asesinos y su hartazgo los llevara a huir del cine.

Punto para Haneke

Grupo de experimento 2

Como ya lo cite al comienzo del texto, mi deseo de ver en la Cineteca Funny Games (1997) en su versión original era buscar las diferencias que tenia con el remake.
Ignoró si los demás asistentes habían tenido oportunidad de contemplar la del 2007 pero si puedo asegurar que sabían quién es Michael Haneke y que por lo mismo la sala 3 de la Cineteca Nacional lucia un lleno bastante aceptable.

En cuanto me percate de que las únicas diferencias entre una película y la otra se reducían a un emplazamiento distinto y a actores que hablan inglés, perdí el interés por lo que pasaba en la pantalla, era más interesante observar que hacia el público presente.

A diferencia de la primera ocasión que trate con Haneke los espectadores no dejaron sus asientos, sólo cinco decidieron que habían tenido suficiente y claudicaron.

Michael Pitt en la segunda versión logra ser más odioso que Arno Fish, aunque el segundo es mucho mejor actor. Igualmente en el remake el juego de personajes que se desarrolla entre los asesinos (intercambian nombres constantemente) está mejor logrado debido al parecido entre Michel Pitt y Brady Corbet. Además Naomi Watts se convierte en la perfecta esposa trofeo completando mejor el estereotipo de la perfecta familia de clase media.

También note que algunos aplaudían, si las victimas lograban lastimar a los jóvenes psicópatas; o se mostraban enojados si los asesinos ganaban en el sencillo juego con el que avanza la trama del filme. Muchos, de igual manera, estaban disfrutando el sadismo plasmado en el celuloide y esto debe de preocuparle en demasía a Haneke, debido a que si el espectador no huye de la proyección el experimento falla, sí lo disfruta es aun peor.

El tratado del director alemán se queda corto con la realidad y velocidad en que se desenvuelve el mundo, ni su versión original ni el remake son verdaderamente impactantes. Actualmente se hacen películas mucho más transgresoras y en cuanto a la realidad, el cine sólo la imita no puede repetirla ni recrearla.

Tache para Haneke

domingo, 4 de julio de 2010

Destripando el celuloide

Una pareja de enamorados se besa apasionadamente bajo la luz de las estrellas. Recostados en la arena, absortos en la piel del otro, los amantes ignoran que están siendo observados. Una figura deforme acecha en la oscuridad y se acerca sigilosamente; los apasionados jóvenes continúan con sus caricias mientras el cazador furtivo cerca a sus presas; está tan cerca que puede escuchar cómo sus labios se rozan.

Esta podría ser una escena común en cualquier película de terror americana que se proyecta hoy en día alrededor del mundo, la gran diferencia es que esta escena en particular, termina con un descuartizamiento y forma parte de la primera película gore de la historia: Blood Feast (1963) de Herschell Gordon Lewis.

Grindhouse: salas de cine que durante los años 40´s, 50´s y 60´s se especializaban en mostrar filmes de bajo presupuesto1

Hace 37 años, dos productores de películas de bajo presupuesto estaban en busca de un nuevo ardid publicitario con el cual atraer espectadores al Grindhouse, ya que los “nudie cuties” –los equivalentes a las sexicomedias mexicana– perdían popularidad a una velocidad impresionante, lo cual, llevó a Gordon Lewis y a David F. Friedman a producir Blood Feast, una cinta con una historia inverosímil que, sin embargo, mostraba en pantalla algo nunca antes visto: incontables litros de sangre, acompañados de violencia explicita.

A partir de ese momento el “padre del gore”, como fue llamado Lewis, nunca dejó el género que creó; dedicó su carrera cinematográfica a él.

¿Qué es el gore?

El cine gore es “aquel que se regodea en la sangre (…) que lleva más allá los límites del paroxismo, la violencia gráfica”, define Jorge Grajales, experto en cine asiático y docente del Centro Cultural Woody Allen.

“Es el morbo” lo que lleva al público a buscar gore, “por eso se compra el Alarma2. A la gente le encanta, sirve para aliviarse, verse en el otro”, explica Grajales.

Una de las características más importantes del gore, es el impacto que logra en el público. La impresión en el subconsciente es tal, que el cerebro nunca olvida lo que está observando, inclusive muchas personas ríen al observar que alguien es asesinado.

Estas películas “son una manera segura de poder aliviar la tensión; para aliviarla ríen”, aunque “generalmente, las personas se desmayan, se impresionan demasiado”, y al final, recuerdan una “película más violenta de lo que en realidad es”, precisa el critico y programador, durante ocho años, del Cineclub ubicado en el Centro Cultural José Marti.

“Él vio algo diferente. Y lo hizo”

-Herschell Gordon Lewis al ser cuestionado acerca del epitafio que desearía en su tumba 3

Los antecedentes del cine gore pueden buscarse a lo largo de la historia de la humanidad. En tiempos prehispánicos, los aztecas sacrificaban y ofrendaban seres humanos a sus dioses; en la Edad Media era común torturar y ejecutar en las plazas públicas a aquellos que quebrantaran la ley; los romanos tenían el Coliseo; hoy en día, en varias partes del mundo, es legal la pena de muerte; el gore es una respuesta a todas estas expresiones de la antigüedad, con la salvedad de que nadie sale lastimado.
Herschell y Friedman necesitaban ingresos y aprovecharon el morbo de todo el público para lucrar con él, pero no fueron los primeros en hacerlo, pues, en 1897, Oscar Meteiner fundó en Francia el Teatro Grand Guiñol4, el cual estaba basado en los estatutos naturalistas del filósofo Émile Zola. Las funciones del teatro consistían en ocho escenas cortas, en las cuales se representaban asesinatos, violaciones, mutilaciones, sexo, enfermedades, prostitución y sadismo; el éxito de cada función se media en la cantidad de personas que se desmayaban durante la función.

El Snuff, ¿una mentira?

Uno de los aspectos más criticados en el cine gore, es la violencia mostrada en pantalla y que esta pueda ser imitada por otras personas en la vida real. Después de todo, el cine siempre se ha nutrido de las historias de asesinos seriales; la gran obra maestra de Alfred Hitchcock, Psycho (1960), por ejemplo, se inspiró en el escalofriante caso de Ed Gein.

A las grabaciones de asesinatos, que son posteriormente comercializadas, se les llama cintas Snuff, sin embargo, todo eso podría ser solamente un mito.

“No existe”, sentencia Jorge Grajales, “es una invención de la industria fílmica de Nueva York, y todo comenzó a partir de una campaña publicitaria”, añade.

Grajales, al igual que muchos otros críticos, sitúa el comienzo del mito, en la cinta de 1976, Snuff, dirigida por Michael y Roberta Findlay, un matrimonio que se dedicaba a filmar películas de bajo presupuesto en Sudamérica.

En los años 70, el movimiento feminista vivía su auge en Nueva York; un segmento importante de este grupo exigía que se prohibiera la filmación de cintas pornográficas, debido a que denigraban a las mujeres que aparecían en pantalla. Así comenzó el rumor de que en varios cines porno de la calle 42 de la Gran Manzana se proyectaba un filme donde golpeaban y asesinaban mujeres.

Los Findlay habían grabado por esos días una película en Argentina, la cual era considerada de pésima calidad, por lo que ninguna distribuidora quiso hacerse cargo de ella. El productor Allan Shackleton, sabiendo de los rumores sobre los cines porno, compró la cinta de los Findlay y filmó un nuevo final, donde se simulaba el asesinato de una chica involucrada en la producción de la cinta, relata Jorge Grajales.

Con el nuevo final, Shackleton distribuyó la película en varios cines, bajo una atractiva campaña publicitaria:

Snuff: La película que ellos decían que nunca seria mostrada,

Snuff: La cosa más sangrienta que alguna vez haya pasado enfrente de una cámara,

Snuff: La película que solo pudo ser hecha en Sudamérica… donde la vida es más barata.

Además, el póster de la publicidad, simulaba la fotografía de una chica cortada en cuatro partes y bañada en sangre.

Uno de los aspectos que ayudaron a ensalzar el mito era que, al terminar el filme, no había crédito alguno, lo que incrementaba la sensación de clandestinidad.

“Shackleton pagaba para que diversas asociaciones protestaran por la película y de esta forma, atraía más espectadores”; él mismo pagaba espacios en los medios, donde criticaba la proyección de Snuff, comenta Grajales. Ya cuando hubo hecho bastante dinero, explicó en qué consistió la farsa, pero era demasiado tarde, pues el mito había comenzado, asegura el docente.

Otro de los incidentes que ayudaron a fortalecer el mito le sucedió al actor Charlie Sheen, quien después de ver un fragmento de Guinea Pig (1985), de Saturu Oruga, estaba convencido de haber visto una película Snuff, ante lo cual, dio aviso a las autoridades y se abrió una investigación en contra de quien resultara responsable de la filmación y distribución de la cinta.

Oruga, director de la cinta, fue investigado y se vio en la necesidad de explicar a las autoridades cómo se había filmado Guinea Pig, la cual, al igual que Snuff, carecía de créditos finales.

Explica Jorge Grajales que es imposible que exista el Snuff, pues “la concepción que tenemos del Snuff implicaría que alguien tomara una cámara y usando técnicas cinematográficas saliera y asesinara personas (…), es absurdo, nadie ha podido comprobar hasta la fecha que exista. En lugares como Tepito, dicen poder conseguir el material, pero son solamente rumores, obviamente la gente que adquiere estos DVDs no regresa a reclamar si el material no es lo que les vendieron”. El crítico enfatizó también que “no debemos confundir el Snuff con el Mondo”.

El Mondo Cinema nace en 19625 con Mondo Cane, de los italianos Paolo Cavara, Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi. El documental consistía en mostrar muertes reales de perros, pero que habían sido grabadas accidentalmente, ya fuera por aficionados o por cámaras de televisión.

Debido al éxito de la película, el término Mondo se popularizó alrededor del mundo y los directores decidieron hacer cuatro cintas más: La Donna nel Mondo (1963), Mondo Cane 2 (1963), Africa Addio (1966) y Addio Zio Tom (1971).

Inspirados por el trabajo de Cavara, Jacopetti y Prosperi , muchas personas en diferentes países continúan distribuyendo y comercializando este tipo de materias con ayuda del Internet, algunos de los sitios especializados son: www.mondomacabrodvd.com/, www.cinemamondo.fi/ y www.mondo-digital.com/.

Es necesario recalcar que todo lo que se muestra en estas películas fue grabado de manera accidental, nunca a propósito y por lo tanto no puede ser considerado cine gore.

El sangriento Oriente

Aunque el gore nació en territorio americano, hoy en día la critica especializada señala al Oriente como el nuevo faro del gore, en especial al cine Japonés.

Cineastas como Takashi Miike, Chan-Wook Park, Yoshihiro Nishimura y Naoyuki Tomomatsu son populares actualmente debido a la combinación de tradiciones gore que hacen en sus películas.

Señala Jorge Grajales que la cultura japonesa ayudó mucho “a que los directores asimilaran el gore” (…), el arte japonés siempre ha tenido una combinación de sadismo, erotismo y un toque grotesco, lo podemos comprobar en la pintura y toda las demás expresiones artísticas”.Uno de los géneros más representativos del cine japonés es el de las películas de samuráis, las cuales se dividen en dos grandes grupos:

1. Jidai-geki: se refiere a todas las películas de época, que se basan en el drama y que son históricamente correctas
2. Chánbara: todas las películas de samuráis donde la acción es lo más importante y no son históricamente acertadas.

En el Chánbara es común el uso de chorros de sangre cuando alguno de los personajes pierde un miembro, recurso que usaría Quentin Tarantino para Kill Bill (2003), además todas las películas contienen escenas extremadamente violentas.

Los japoneses tienen una concepción de los espíritus parecida a la mexicana, pues conviven diariamente con la muerte y sus espíritus, detalla Jorge Grajales. Para ellos “el cortarle el brazo a otra persona y drenarle la sangre, significa acabar no sólo con su vida sino con su espíritu”, y es por eso que vemos litros y litros de sangre esparcirse por toda la pantalla.

Gore en México

El gore es un género que cuenta con gran popularidad y aceptación mundial, inclusive en el Distrito Federal hay lugares que se especializan en comercializar este tipo de cine, como en el Tianguis Cultural del Chopo o el Mercado de la Lagunilla, donde cientos de jóvenes acuden en busca de nuevas experiencias.

A pesar de esto, para la industria fílmica mexicana, el gore es un género olvidado. Según Jorge Grajales, la mayoría del público mexicano no acude al cine y “menos al ver sangre en pantalla”. Argumenta Grajales que esto se debe a que los mexicanos ya vivimos la muerte diariamente y no buscamos en las películas más de lo que vivimos diariamente; “para ver sangre la gente compra El Alarma”. Históricamente el público mexicano prefiere cintas “tremendistas” como las que hacia en su momento Pedro Infante y su director de cabecera, Ismael Rodríguez. Películas cargadas de tragedia humana, “pero donde al final los pobres eran buenos solamente por ser pobres”.

Sin embargo podemos encontrar una única película gore hecha en México, aunque fue hecha por encargo para las audiencias extranjeras, titulada La horripilante bestia humana (1969) de René Cardona. La trama de la cinta es sencilla: un científico loco decide trasplantar el corazón de un gorila a su hijo, quien se encuentra mortalmente enfermo. Una vez realizado el transplante, su hijo se convierte en una criatura de características simiescas y con una sed de sangre incontrolable.

El filme no obtuvo éxito comercial en el país, y en Estados e Inglaterra, el titulo fue cambiado por The Night of the Bloody Apes, sin embargo en Gran Bretaña la película fue clasificada como “video Nasty6” y se prohibió de igual forma su comercialización. De igual manera podríamos decir que todas las cintas de los hermanos Almada contienen altos niveles de violencia grafica, pero su objetivo principal no es regodearse en la sangre, como apunta Grajales.

1 Grindhouse de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez. Pág. 10. Editorial: Weinstein Books

2 Alarma es una revista mexicana dedicada a presentar casos e imágenes de nota roja.

3 Herschell Gordon Lewis, Godfather of Gore: The Films de Randy Palmer. Pág. 35. Editorial: Paperback

4 http://www.filos.unam.mx/LICENCIATURA/Teatro/la_ultima/guinol.html

5 Es necesario recalcar que en los inicios del cine, los hermanos Lumiere filmaron una serie de ejecuciones como parte de los experimentos del cinematógrafo, siendo este el antecedente más antiguo del Mondo Cinema

6 Los “video Nasty” fue un termino utilizado durante los años 80 para referirse a todo material videograbado con un alto contenido violento y obsceno, esta regla continua aplicandose hoy en día. Algunas de las películas listadas son: Cannibal Apocalypse (1980), Gestapo’s Last Orgy (1977), I Spit on Your Grave (1978), The Werewolf and the Yeti (1975), SS Experiment Camp (1976), etc.

Sleeper: Dormidos en el presente

My brain! It’s my second favorite organ! Miles Monroe

Woody Allen es uno de los pocos directores que tienen una obra tan amplia y al mismo tiempo tan dispareja, Sleeper de 1973 es el perfecto ejemplo de esto.

En El Dormilón (extraño que lo hayan traducido y no se inventaron algo más para el titulo) Allen narra la historia de Miles Monroe, quien después de una intervención quirúrgica en 1973 queda en estado vegetativo y despierta 200 años después en un futuro, no muy distinto del que conocemos, donde las personas son controladas por gobiernos autoritarios y son dominados colectivamente con sexo y televisión (¿verdad que suena familiar?).

Cuando despierta Miles conoce a Luna (Diane Keaton) una poetiza bastante mala y que tiene una maestría en sexo (buena maestría). La historia es realmente sencilla y es similar a muchas otras películas de ciencia ficción, el hombre del pasado necesita vivir en el presente y se enamora de alguien del futuro a pesar de todas sus diferencias.

Sleeper es la cuarta película en la carrera de Woody Allen y al igual que en sus primeras cintas la principal falla radica en el guión, los gags se van presentando a manera de sketches uno tras otro y en ocasiones da la sensación de que Allen sigue con sus espectáculos de stand up comedy, hace el chiste y espera hasta escuchar la risa es entonces que continua la escena.

Este problema es el mismo que encontramos en Bananas y Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo, en la segunda es más notorio que la calidad de un segmento a otro no se mantiene y que si las comparamos con sus filmes más recientes vemos la madurez alcanzada por Allen detrás de la lente.

Uno de los puntos a favor de la cinta es que plasma bastante bien una de las facetas de la ciencia ficción, proyectar el futuro para analizar el presente. Los diálogos están llenos de comentarios políticos y satíricos sobre la situación que imperaba en 1973, como cuando hace referencia a Stalin (quien no le cae bien por que tiene un mostacho raro) y a Charles De Gaulle (que de eminente político pasa a chef de televisión).

Parte del análisis que implementa el director y guionista crítica abiertamente la forma en que las personas se educan actualmente, en lugar de recurrir a los libros para lograr un mejor nivel pedagógico se embrutecen viendo televisión todo el tiempo o con aparatos electrónicos estimulantes (en la película es una bola de metal, mas en la realidad podemos reemplazarla por un ipod, un Xbox o el dispositivo que ustedes decidan; saludos a los adictos del facebook).

Lo más preocupante es que hayan pasado más de 30 años desde el estreno de Sleeper, la humanidad entraba ya en una espiral descendente que continúa hasta el día de hoy sin que se presenten soluciones reales de cómo detenerla.

Al final El Dormilón es una película disfrutable y cuenta con algunas secuencias realmente chistosas, además de una Diane Keaton que luce hermosa y Woody en su clásico papel de neurótico crónico.

Si alguien duda de la relevancia que tiene este filme sugiero vean el adelanto de la nueva cinta de Michael Cera (sí, el que hace la misma cara en todas sus interpretaciones) Youht in Revolt, en el tráiler se observa como el personaje principal trata de desaparecer evidencia para que la policía no la encuentre, misteriosamente esta secuencia tiene muchos puntos en común con una de Sleeper, pero dejare que ustedes los encuentren.