sábado, 6 de marzo de 2010

Caín de José Saramago


La recreación del Antiguo testamento de José Saramago, confronta al lector con una de las cuestiones principales acerca de la religión, ¿existe Dios? O al menos el Dios judeocristiano.

En Caín, Saramago se regodea blasfemando a Dios y su proceder para con el mundo que creó y después abandonó a su suerte, ya sea por prepotencia o negligencia propia de la omnipotencia de dicho ser supremo.

Pero sobretodo el autor explora ese lado de Dios que la Biblia y las autoridades eclesiásticas olvidan selectivamente, su bipolaridad innata.

En consecuencia el supuesto ser supremo, es Bien y maldad al mismo tiempo (el pasaje donde Dios permite al demonio atacar a Job, a pesar de que es fiel, es muestra de su bipolaridad), es el todo y la nada, es compasivo y vengativo, es todo y nada. Y mejor no abordemos su homosexualidad, es un tema escabroso.

Desde la creación del hombre, Dios se encarga de ayudarlo al brindarle todo lo que ofrece el paraíso y de perjudicarlo al expulsarlo sólo por seguir la curiosidad, que todo ser humano tiene desde su nacimiento.

La historia de Job es un ejemplo perfecto de lo el comportamiento de Dios, si es todo poderoso y compasivo ¿por qué no detiene los males que azotan a su fiel sirviente? Es esto una muestra de que Dios perdió interés en su experimento, la humanidad, desde el momento mismo en que le dio libre albedrío.

Este tema en específico también es abordado en la cinta de los hermanos Ethan y Joel Coen, Un hombre serio (2010), donde narran la historia de Larry Gopnik, ferviente seguidor de la tradición judía y que lleva una vida tranquila en los suburbios, hasta que un día todo comienza a desmoronarse, su esposa lo engaña, sus hijos viven absortos y ajenos de los problemas que aquejan a su padre, en el trabajo un estudiante coreano amenaza con acusarlo de corrupción y fraude.

Sin saber a donde ir Larry busca la solución de sus problemas en la religión que ha seguido al pie de la letra toda su vida, se entrevista con 4 rabinos diferentes, quienes en teoría deben ofrecerle una respuesta basada en su gran conocimiento de la palabra de Dios. Al igual que Caín en la novela parece tener una marca indeleble que lo predestina a un punto sin retorno, donde su vida se desmorona completamente.

Al mismo tiempo en la historia Saramago aborda lo sucedido en la Torre de Babel, donde al ver amenazada su superioridad por su creación, Dios decide confundir y hacer pelear a aquellos que anteriormente trabajan en total armonía y entendimiento. Símil de la lucha intestina que mantiene cierto sector de la iglesia con la ciencia y la tecnología, solo basta rememorar ese capitulo oscuro llamado la Santa Inquisición.

El egoísmo mostrado por el Señor, no concuerda con la imagen que nos ofrece la Iglesia Católica Romana. Otro que indaga en este egocentrismo de Dios es Pier Paolo Pasolini, director de cine italiano que en su largometraje Teorema (1968), presenta a una familia con una profunda crisis de identidad, que se alivia rápidamente con la visita de un extraño (Dios) en su hogar.

El desconocido resuelve los problemas de cada uno de los habitantes de la casa, pero de un momento a otro los abandona, dejándolos más desolados que antes y sin rumbo en especifico, agravando los dilemas que los aquejaban. Provocando que el espectador se cuestione acerca de la necesidad de la existencia de Dios y su utilidad para con el género humano.

O la visión de Luis Buñuel con Los Olvidados (1950), donde muestra ese sector de la sociedad relegado por las clases altas e ignorado por Dios, que parece predestinado a un futuro incierto y devastador, donde a pesar de que Pedro trata de salir del hoyo donde nació no lo logra.

Imposible leer y no preguntarse si es correcto alabar a un ser todopoderoso que asesina sin piedad, aún a inocentes como en el caso de Gomorra. ¿Qué diferencia hay entre este Dios genocida y los asesinos seriales? Entre Dios y Adolph Hitler, cuando los dos en nombre de sus ideales asesinan inocentes.

Es valido preguntarse sobre la existencia de Dios, cuando alrededor del mundo podemos observar su total ausencia, el terremoto que devastó Haití, inundaciones, nevadas fuera de control, calentamiento global y miles de seres humanos que diariamente mueren debido al hambre.

Si Dios existe, ¿por qué nos abandonó?

“Lo lógico, lo natural, lo simplemente humano hubiera sido que abraham mandara al señor a la mierda”

José Saramago

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