
Hay muchas frases para describir las experiencias que se viven al ver y apreciar una película, recuerdo la primera vez que vi Los Pájaros(1963)de Alfred Hitchcock, tenía entre ocho y diez años, la película me impresionó pero no sentí terror, sino curiosidad y suspenso ante lo que veía.
North by Northwest (1959) es un claro ejemplo del cine que disfruto y que el señor Hitchcock se regodeaba haciendo, entretenimiento puro y sin mayores pretensiones que contar una historia manteniendo a la concurrencia al filo de sus butacas.
Como en todas las películas de Hitchcock podemos encontrar paralelismos y conexiones. Empezando por la actriz rubia, en este caso Eva Marie Saint, que al igual que en las demás cintas es parte medular y punto central del desarrollo del guión.
La acción no se detiene desde que terminan los títulos, el publicista Roger O. Thornhill (Cary Grant) se ve envuelto en una secuencia de imprevistos que lo llevarán a estar en un permanente estado de fuga.
Los efectos especiales utilizados durante los 131 minutos de duración son increíbles, aunque, quizá hoy en día ya no resulten tan apantallantes como en el estreno de la cinta. El paso del tiempo ha dejado atrás muchas de las técnicas usadas por el director, hoy en día una computadora y una pantalla azul son todo lo que necesitas para impresionar al público y si es en 3D ya estás del otro lado.
No es gratuito que uno de los personajes claves del cine en todo el mundo sea Hitchcock, la construcción de sus películas presentaba historias con varios “giros de tuerca”, que provocaban en los espectadores interés.

En Intriga internacional el personaje central es un hombre cualquiera que se sumerge en una red de mentiras, todo enmarcado por la Guerra Fría, donde cualquiera puede ser un aliado o tú peor enemigo. Esto es lo que provoca identidad, todos en cierto grado somos sospechosistas (así dicen en mi tierra), recelamos del lugar donde vivimos y de la gente que nos rodea, no podemos evitarlo somos seres humanos, recuerden Rear Window (1954).
Otra característica importante del filme es el uso de grandes sets en los cuales se desarrolla la acción, el principal simula una escalada en el Monte Rushmore (donde están las caritas de los presidentes) y esa es otra de las claves que guarda la filmografía de Hitchcock, logró ser un autor a pesar de someterse a los grandes presupuestos del sistema de estudios, que no es poca cosa.
Uno de los puntos más cuestionados de la cinta es el guión, aunque también es una de sus fortalezas. Ambivalencia pura, debido a lo común que resulta la historia, un inocente es acusado de algún acto que no cometió, es la misma trama de otras tantas películas de Hitchcock; El hombre que sabía demasiado (1934) y Los 39 escalones (1935) son los ejemplos más claros.
Pero sincerémonos un poco, a todos nos emociona Alfred Hitchcock, no por nada es el maestro del suspenso.